Todo tendría sentido si no existiera la muerte

de Mariano Tenconi Blanco


  • CABA
  • 180 min.
  • Drama
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  • Elenco: Lorena Vega, Maruja Bustamante, Andrea Nussembaum, Juana Rozas, Bruno Giganti y Agustín Rittano
    Escenografía: Oria Puppo
    Vestuario: Cecilia Bello Godoy y Johanna Bresque
    Iluminación: Matías Sendón
    Coreografía: Jazmín Titiunik
    Musicalización: Mariano Tenconi Blanco
    Música original: compuesta por Ian Shifres e interpretada por Francisco Garat (guitarra), Arístides Prando (saxo) e Ian Shifres (teclados)
    Fotografía: Sebastián Freire
    Arte en fotografía: Mume Boskovich
    Diseño gráfico: Gabriel Jofré
    Prensa: Luciana Zylberberg
    Coordinación de montaje: Mariana Mitre
    Producción general: Carolina Castro
    Asistencia de escenografía: Florencia Tutusaus
    Asistencia de vestuario: Elisa D’Agustini
    Asistencia de iluminación: Sebastián Francia
    Asistencia de producción: Eugenia Tobal
    Meritoria de dirección: Ana Schimelman
    Asistencia de dirección: Maxi Muti
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  • Espacio escénico: Medidas mínimas: 9 mts. de ancho x 7 mts. de profundidad x 4 mts. de alto
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  • Tiempo de montaje: 10 horas
  • Tiempo de desmontaje: 90 minutos
 

Síntesis Argumental:

A finales de los 80, en un pueblo del interior de Buenos Aires, una maestra de escuela se entera que tiene una enfermedad terminal. Como última voluntad decide filmar una película pornográfica.
¿Qué es una vida? La amistad, el amor, el deseo, los sueños, el cuerpo de la mujer como campo de batalla, una novela de iniciación, una despedida: Todo tendría sentido si no existiera la muerte es una obra de teatro épica y a la vez íntima